Poesía, relatos y otros cielos

Los cuerpos también sueñanprisiones

Palabras que abren ventanas. Poesía y relatos de Alexx Galeaux para mirar el mundo desde otro cielo.

Perfil artístico
Alexx
Galeaux

Una vida entre palabras y música

Soy Alejandro G Vera y también firmo parte de mi obra como Alexx Galeaux. Escribo poesía y cuentos, canto y encuentro en la guitarra —especialmente en el jazz y el blues— otra manera de contar historias.

  • Escritor
  • Poeta
  • Cuentista
  • Músico
  • Guitarrista
  • Cantante
Obra literaria

Poesía que respira.
Cuentos que permanecen.

Dos territorios de una misma voz: la intensidad breve del poema y el universo abierto de la narración.

01 · POESÍA

Versos para abrir las jaulas

«El amor es un perro que mira al cielo, y de a ratos se rasca —para disimular—»
Leer mi poesía
02 · CUENTOS

Historias de otros mundos

Relatos, personajes y pequeñas puertas hacia aquello que la vida cotidiana no siempre deja ver.

Leer mis cuentos
Guitarra · voz · canciones

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domingo, 8 de febrero de 2015

Cap 8 "El amor-motor"

"Sobre Durmientes y Jugadores". Capítulo ocho


“El amor-motor.”




Desde una perspectiva optimista ingenua el amor parece ser
el motor de todas las acciones. Pero es erróneo tomar al amor
mediante una definición unidimensional que solo comprenda lo
grato y lo atinado. El amor como motor puede ser contemplado
desde la concepción de amor “pasional” en el caso de acciones
humanas. Ya sabemos que la palabra pasión proviene de la
palabra padecer. Este amor doliente fue por siglos la base de las
creencias religiosas. Dios vomita a los tibios de su boca, dice la
Biblia, el Dios cristiano es apasionado.
Pero ¿Sirve este paradigma de operatividad apasionada para
funcionar en el mundo real? La pasión como motor del mundo
parece acarrear tanto actos de arrojo como guerras, tanto besos
como puñetazos.
Es preferible concebir al amor como un motor de nuestras
acciones, solo en el caso de que se lo tome como una guía para ser
correctos, aunque lo correcto y lo eficiente no siempre van de la
mano.
Los durmientes perciben al amor como un destello del
despertar del alma, amar es muy parecido a despertar, y tal vez la
sensación sea la misma, pero está claro que el solo amar no
conlleva necesariamente al despertar del alma. El despertar es
saber, y el amor es seguridad.
El amor hace las veces de droga que recrea la seguridad de
que estamos ante la persona adorada, el dios perfecto, la poesía
más hermosa, etc. El verdadero despierto duda incluso del amor
en sí. Tomado como un estadío de pensamiento, el amor
desarrolla poderosas herramientas para actuar y operar en el
teatrum mundi. Hay madres que viven una vida entera de
sacrificios solo por amor a sus hijos. Soldados van a la guerra por
amor a la patria. El amor parece ser un buen motivo para realizar
acciones, pero es un desatino guiarse solo por este sentimiento,
sobre todo en el caso del amor pasional.

El amor-motor parece ser parte del auditorio, parecemos
creer que el auditorio realiza acciones por amor, y ya que hemos
llegado a la conclusión de que el auditorio es la otredad, parece
ser que los otros realizan sus acciones por amor, o todo lo
contrario. Esto nos remite a los pensamientos infantiles donde o
se ama o se odia, pero tal vez la experiencia fenoménica de
fracasar a cualquier escala esté más emparentada con el
desempeño operacional de una persona que con la respuesta
fenoménica del auditorio. No olvidemos que todo lo que
percibimos está iluminado por la luz de nuestra consciencia, el
mundo está hecho a nuestra medida, solo para complacernos, solo
para no despertar.

Alejandro G. Vera

jueves, 5 de febrero de 2015

"El mar y la muerte" (fragmento)

“Me pareció ver algo en el mar, algo que no supe distinguir. El cacique dijo que el también lo vio, pero con los ojos del diablo, (aunque no dijo diablo, dijo una palabra que hacía referencia a los espíritus). Tal vez sea un cambio, pensé. Tal vez sea algo bueno. Para comprender algo hay que conocerlo, me dijo el cacique con su voz rasposa y calma. (…) Lo que el mar trae es muerte dijo el cacique (pero no dijo muerte, dijo una palabra que hacía referencia a los españoles)”.


                                         Alex Galeaux, “La mer, et la mort”. 1957 

"El sexo puerco de los ángeles" (fragmento)

“Todo mi batallón era el infierno. Aunque amigos, pensamos bien las crueldades que juntos practicamos. El sexo puerco de los ángeles. Ese batir de alas, aquel orgasmo cantante de sobreagudos dorados de diamante. Aniquilar acaso sus placeres, a veces sus tristezas. Todo para el final más desolado. Romperle el corazón, ahí, destrozado, comprendí lo frágil de esa mente. Todo lo que me regaló y ahora por mi culpa es un páramo. Ahí donde supe vivir, en la calidez de esa mujer alada, hoy yace muerta un hada. Que me odia despiadadamente. Obviamente la comprendo, y la odio también. Duele mucho tener tanta ventaja en una guerra. Descubrir que el enemigo llora y huye. (…) Salí rápido sin despedirme. Hoy soy otro.”


                                           “Libro de Gracias” (fragmento) A.G.V.