Poesía, relatos y otros cielos

Los cuerpos también sueñanprisiones

Palabras que abren ventanas. Poesía y relatos de Alexx Galeaux para mirar el mundo desde otro cielo.

Perfil artístico
Alexx
Galeaux

Una vida entre palabras y música

Soy Alejandro G Vera y también firmo parte de mi obra como Alexx Galeaux. Escribo poesía y cuentos, canto y encuentro en la guitarra —especialmente en el jazz y el blues— otra manera de contar historias.

  • Escritor
  • Poeta
  • Cuentista
  • Músico
  • Guitarrista
  • Cantante
Obra literaria

Poesía que respira.
Cuentos que permanecen.

Dos territorios de una misma voz: la intensidad breve del poema y el universo abierto de la narración.

01 · POESÍA

Versos para abrir las jaulas

«El amor es un perro que mira al cielo, y de a ratos se rasca —para disimular—»
Leer mi poesía
02 · CUENTOS

Historias de otros mundos

Relatos, personajes y pequeñas puertas hacia aquello que la vida cotidiana no siempre deja ver.

Leer mis cuentos
Guitarra · voz · canciones

Mi música

La música es la continuación de mi escritura por otros medios. Elegí un video o visitá el canal completo.

También en Spotify

Canciones para la noche

Biblioteca del autor

Libros para leer y conservar

Conocé mi obra publicada, recorré mis diferentes universos y encontrá las ediciones disponibles.

Visitá mi espacio de libros o accedé directamente a mi página de autor en Amazon.

Cuaderno abierto

Últimas publicaciones

El blog queda como archivo vivo de poemas, cuentos, novedades y textos recientes.

Mostrando entradas con la etiqueta tiempo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tiempo. Mostrar todas las entradas

lunes, 23 de septiembre de 2013

Poesía: "cómo se fue el mar"

-I-

Cómo de extrañas sensaciones somos
transporte y carga, emoción y ritmo.
Cómo los mares de su voz se alejan
de todo el yo que puedo darle...

Cómo se fue el mar entre mis manos.
Como un torturador de niños,
como quien mata por cariño,
así el llorar nos limpia y nos consuela.

Pero qué es vivir para los muertos,
¿Será cómo nacer para los vivos?
¿Acaso tiene algo de sentido
el esperarla por las tardes solo?

Por no perder el tiempo, como un niño,
lloro, y se va el mar entre mis manos.
Así, y nada...


Alejandro G. Vera

jueves, 6 de enero de 2011

Osos de pieles hermosas...


Osos de pieles parduzcas
cantan canciones floridas.
Cantan trozos de mi vida
sin evitar la palabra
que desentierra tristezas.

Aquella con la que abra
yo la puerta de mi muerte
es que los osos no saben
más que de abejas y mieles...

Osos de labios crueles
Cazadores, Buena suerte!!!

martes, 28 de diciembre de 2010

Extraña experiencia en la calle autista


Giraba y giraba el viento,
Y yo, como un fantasma, reaccionaba.
Pero él seguía quieto, mirándome.
"¿Cómo es eso de ser uno entre dos?"
Me preguntó la lluvia...

Es complicado.

El Sol es mezquino para los idiotas.
Dios como un peldaño inalcanzable.

Pensando y pensando, sin salir de la luz
Parece más fácil.
Mi amiga la cigarra es poeta
como el grillo.
Pero no sabe caminar.
Y dicen que no es importante.

A mi amor no lo pisa mi sombra.
Ella, con sus alitas cortadas,
Y, desde pequeña
va contra el mar de sueños bravos
con el alma abierta:
Mujer de piel suave.
Muerte contra-reloj.
Corazón-puñal, mi cielo.

Giraba y giraba...
De volcán-mujer mi prenda
Seducía tempestades con sus ojos
Y a sus pasos los engaño
con mi astucia de niño
en recreo secreto!!!

Alejandro G. Vera, María Eugenia Cunto

sábado, 7 de agosto de 2010

El hombre que se equivocó de tiempo


Dios era un disfraz de su mirada. Y él (Juan Pablo) como siempre sonreía. Porque Persona es Máscara, me confesó La Muerte en un suspiro; llámese orgasmo si es que alguien tan frío como ella puede alcanzar el clima. Creo que solo cuando besa.

Y Juan Pablo entró al baile de la vida, pero él tocaba Jazz a contra-tiempo y entró con paso chueco. El sistema que observa le gritó: Desnudo! Tú no tienes máscara. Y así nunca lo imposible será posible, pensaba Juan Pablo para sus adentros que eran bastante obscuros.

Se le acercó una bailarina a versearlo con su lengua “filosa de filosofía”, Pero Pablo era sordo de congojas.

Ël quería tocar Jazz, no bailar, ni versear, ni tener Máscara.

Y en un momento al disc-jockey, mejor dicho a su caballo, le saltó la púa. Y ya todos eran Pablo y sonaba Charlie Parker, y Django Reinhardt con su mano fragmentada. Y Pablo descubrió que todo nos responde. El sistema estimula, porque si no estimula despertamos…

Y cuanto más Jazz sonaba, más Juan Pablo crecía, pero de una forma trágica. Como un pseudo-Cristo camino al cadalso, o mejor aún, como una vaca rumbo al matadero.

“Quiero decirles a todos que Dios es un concepto”, gritó Juan Pablo pero todos pensaron que era Peli-grosso, porque tenía el pelo grueso.

Y el caballo ciego del disc jockey, (llamémosle destino si prefieren) lo atropelló. Lo desprogramó. Estaba muerto. Entonces, solo entonces, se empezó a escuchar de nuevo esa música horrible (y aturdidora) de los clubes, que destroza las almas, en el caso de que alguna quede. Y aunque no sea así, la maldita música suena. Porque los que escuchan no hablan, y los que hablan no saben…

Alejandro G. Vera