Poesía, relatos y otros cielos

Los cuerpos también sueñanprisiones

Palabras que abren ventanas. Poesía y relatos de Alexx Galeaux para mirar el mundo desde otro cielo.

Perfil artístico
Alexx
Galeaux

Una vida entre palabras y música

Soy Alejandro G Vera y también firmo parte de mi obra como Alexx Galeaux. Escribo poesía y cuentos, canto y encuentro en la guitarra —especialmente en el jazz y el blues— otra manera de contar historias.

  • Escritor
  • Poeta
  • Cuentista
  • Músico
  • Guitarrista
  • Cantante
Obra literaria

Poesía que respira.
Cuentos que permanecen.

Dos territorios de una misma voz: la intensidad breve del poema y el universo abierto de la narración.

01 · POESÍA

Versos para abrir las jaulas

«El amor es un perro que mira al cielo, y de a ratos se rasca —para disimular—»
Leer mi poesía
02 · CUENTOS

Historias de otros mundos

Relatos, personajes y pequeñas puertas hacia aquello que la vida cotidiana no siempre deja ver.

Leer mis cuentos
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jueves, 5 de febrero de 2015

-Al judío errante- poesía

-Al judío errante-

Demonios de colores aguerridos
Escapan al no-ser de su plumaje;
Quizá sea para todos ese traje
De no existir por siempre, de ser vivo.

Show del perro interior, canción de loco,
Crucificado y solo, no hay desnudo.
Este mundo que salva al que no pudo
Al que logra desdeña poco a poco.

Por persistir ya llevo diez mil vidas.
Soy viento, soy lugar y soy espejo.
Aunque tenga cien años no soy viejo;
Aunque sepa de alquimia no soy Midas.

Final del cuento (me esperan otros mundos).
Show del perro que gira y luego duerme.
Así te escupo, mundo, tal vez merme,
Del ser-abismo el sollozar profundo.

Es el Viento despertar rotundo
Del suspiro que supo contenerme…

A.G.V.



-Amor, adiós- poesía

-Amor, adiós-

Del negro abismo al claro firmamento
Una apagada voz susurra, y huye
Cual tempestad la vida, que destruye
El amor que soñé y ya no siento.

Su pelo negro ya no es negro nocturno.
No me recuerda a Venus su mirada.
Ha sido su presencia puñalada
Para mi pensamiento taciturno.

Querer como yo quise es imposible,
Es ingenuo dar todo y guardar nada.
Tesoro de mi alma profanada
Al no ser para ella inaccesible.

Novia de Dios, mujer enamorada
Donde ayer hubo un río y mil tesoros
Hoy yace muerta la de labios de oro.
En sucio insecto se ha convertido el hada.



Alejandro G. Vera

martes, 1 de abril de 2014

"Frida pintada en sangre", relato para Nicky



Frida espera la mañana mientras ve su sangre chorrear por lo blanco de las sábanas. No es tanto el desgano como para no preocuparse por las quejas de los otros, todavía piensa como si estuviera viva. 

La tarde se presiente en veloces soplidos de humo, fumándose lo que queda del día. 

"Todo es igual siempre", piensa y se pregunta si algún día cambiará algo... ¿O puede ser que la vida no termine nunca?

Alguien se acerca y la toma de la mano. ¿Un hombre? ¿Una mujer? No importa. Tiene manos tibias y ella sabe que la muerte es fría. Aquel ser extraño la lleva a su casa que tiene un ventanal que da al ocaso. 
Con el cuidado más cauto que se pueda tener, la abraza y la consuela mientras bebe de su sangre, que de a ratos es miel y es mentira, pero promete muerte.

Él la cura. "Los jóvenes somos inmortales", le dice con una sonrisa extraña. A ella le agrada, y a la vez tiembla. No entiende bien por qué...

Él toma su mano y le besa las muñecas. Le corre el pelo. Cosas sutiles y hermosas. Las cosas que uno recuerda cuando es viejo y que por ahora no importan tanto.

En la cama ella es toda razo y princesa. Pero su locura es cruel como el peor veneno. Piensa, ese es su error. Él sabe llevarla por caminos de luna y de estrellas. "Es raro", piensa Frida. 

"Todos somos raros" le responde él, como quien adivina un número secreto, como quien profana una tumba. Las imágenes se mezclan. 

La cama, la sangre...

Frida y los besos tibios que dan escalofríos...

Alguien la rescata.

La atan a la cama. Pero es distinto...

Fue distinto por un rato...

"A veces amar es morirse un poco..." piensa mientras mira el techo de otro y otro hospital...


"El amor es rojo. Y poca gente lo entiende..."




Alexiel Ardilla (Para Nicky)

jueves, 28 de noviembre de 2013

Cena extraña y bizarra (A Miki y su amiga Eugenia)

En un sofá desgarrado yacía ella mirando el cielo de su casa sin techo. Su vecino Omar la miraba libidinosamente. Omar era un obrero y sabía de sexo solo un poco más que lo que sabe un conejo o un perro en celo. Pero: ¿Cómo no idolatrar a una mujer desnuda? Hasta ese idiota lo sabía.

El amor perfecto era mirarla y descubrir lo secreto de la piel que no oculta y es, a la vez, el mejor disfraz. Ella era lúbrica y santa, sensual y divina. El cielo como un rayo la sirvió de flores en lo tibio del pecho y Omar saltó al encuentro ya sin ropa.

Fueron viejos y murieron solos. De aquel encuentro sólo quedó un retazo de la página que escribe Dios, o el ser ajeno a mí que es quien vigila. En ese manuscrito se leía:



"Contemplando a una mujer desnuda..."







Alejandro Gonzalo Vera

lunes, 25 de noviembre de 2013

Los suplicios del virtuoso...



Esto es amar, decía Luis mientras lamía el dedo de su novia, que era autista. Como vemos aquí el amor es lo que uno quiera, si usted quiere que yo sea el amor yo seré su amor, comentó el Dr Diaz a la familia de Luis, mientras se masturbaba con una toalla, o TOBALLA, como se dice en estos tiempos de apocalípsis y sarna.

Ay!!! Gritó Giselle! No ven que soy autista, dejense de joder, quiero estar conmigo. Obviamente el Papa no vio esto, sino habría tomado cartas en el asunto aunque los juegos de azar esten prohibidos por la inquisición (digo la iglesia)...

Giselle: Te amo decía Luisito y mientras programaba el celular para que se auto-reciclara, comenzó a morder con ternura la pierna del Dr Diaz.

Obviamente un caso de Pica, Comentó el Dr, que era un hombre de papel si pretendemos que nuestro universo no estalle aún. Bruscamente, la gata de la impaciencia rugió y todos lloraron, menos Giselle que era autista, o sea no estaba en toda esta boludez. El premio es para los patéticos, una pequeña montaña de arena de gato usada.
Qué lindo, dijo Irónicamente el Dr Diaz, mientras buscaba su anillo de oro entre la arena del gato. Todos de alguna forma somos ese gato dijo Giselle sin señalar a nada ni a nadie, ni física ni mentalmente (Esa es La Verdadera POESÏA)

Veo letras, debe ser un libro, la gente razona, vive y muere. esas tres cosas hace. Lo de vivir y morir es inevitable, lo de razonar es mejor dejarselo al gato o al televisor de 58 pulgadas (suena a pulgar pero a nadie aquí le interesa la etimología de una MIERDA).

Para terminar Giselle (Mi adorada) dijo voy a cantar, obviamente no cantó me comentaba el Dr Diaz mientras le inyectaba un calmante y los enfermeros lo ataban a su cama, esta vez para siempre (lo que para los asesinos significa 20 años)...




Alexiel Ardilla Hackerous

martes, 19 de noviembre de 2013

Premio Itaú de cuento, "El cuento que no ganó..."



Hola gente:

Hoy fui a la entrega de los premios Itaú de cuento. No gané ni siquiera una mención. No es de extrañarse. El cuento ganador fue leído y era un desastre. Qué se yo, nunca entendí a los jurados. Solo sé que mis cuentos reflejan a la gente y seguramente ese grupo de cerdos que integraba el jurado vió en el reflejo de mi cuento una montaña de mierda. 
Acá está el cuento para que vean luego si están interesados si no merecía aunque sea una mención. Dicen premiar la cultura, pero como tantas palabras, para un bancario la palabra "cultura" rima mucho con interés simple, plazo fijo etc. 

La peste sobre ese banco, la peste sobre ese jurado. No pienso presentarme más a ningún concurso para ser evaluado por un grupete de ignorantes.

Gustos son gustos dijo una vieja y se metió un porta-aviones en el culo...

A continuación, mi pobre cuento "perdedor". 
Lo mandé al muere, pobrecito... :'-(



‐Los que miran de allá‐


Allá está la muerte, decía el viejo. Y el viento de la tarde se deleitaba en profanar la deliciosa rosa negra del pelo de Julieta. Julieta, como tantas mujeres, estaba sola. No sola porque quisiera, sola por incomprendida. Casi nunca hablaba. A veces se sentaba en la plaza al lado de un viejo que repetía siempre la misma frase: Allá está la muerte, decía. Y Julieta que no sabía mucho de rosas pero sí de espinas, lloraba y su llanto era deleite para su corazón de poeta.
Allá está la muerte, dijo el viejo, y Daniel que era un muchacho tímido pero no por eso sonso, miró a Julieta a los ojos y le dijo amablemente: ¿Qué le pasa a este viejo? Julieta, con desgano le respondió: Él es viejo y piensa mucho en la muerte.
La segunda vez que Daniel vio a Julieta la tomó de la mano y la besó en los labios, que eran de fuego y miel de niña, y a su vez eran crueles como la peor serpiente. Daniel le dijo: Contame un secreto… Ella le respondió: Vomito todo lo que como. Dio media vuelta y se alejó corriendo hacia el sur de aquel lugar inexistente que es el mundo. Daniel la alcanzó una cuadra más al sur y le dijo, podés confiar en mí.
La tarde era de plata, como el rio. Y el agua de la lluvia despedía el ocaso de lo real como quien aplaude a un muerto.
Luego Daniel y Julieta fueron novios. El viejo, como todos los viejos, vio cada vez más cerca a la muerte. El pasto es verde, dijo Julieta, que era callada y dulce.
Daniel cruzaba la calle, sin mirar, como todo enamorado. Y
casualmente el conductor del ómnibus que lo atropelló y mató, seguía el mismo insensato proceder de los enamorados. Y (también casualmente) Julieta doblaba la esquina cuando Daniel tomaba la mano de la señora blanca
y fría, que adormece y calma, y adormece, y calma.
Julieta, con ese proceder ya nombrado de los enamorados, dejó de mirar. Pero no dejó de mirar para cruzar la calle, o para ver la tele. Se desencantó de la gente.
Los que miran de allá me contaron que todas las historias son tristes y lindas. Y que de arriba nos aplauden mucho.

Julieta.

La tarde.

Julieta diciendo: Allá está la muerte, y esperando a un muchacho que le pida secretos y la bese en los labios.
Pero es raro cuando uno quiere repetir las cosas, nunca salen igual. El río siempre se queda, pensó y ella misma se conmovía con su teatralidad, y se reía como loca. Porque estaba loca y no tenía remedio. Todo tiene solución menos la muerte, pensaba y lloraba, y más pensaba y tenía la sed de los que lloran, que no se calma con agua, y creo que con nada.
La última tarde fue distinta. Julieta se levantó temprano y de muy buen humor. Compró pan y se sentó en un banco de la plaza a comer una flautita.

Julieta.

La noche.

Los que miran de allá me contaron que todas las historias son tristes y lindas. Y que de arriba nos aplauden mucho.

Marcelo llama a la radio.

En Siria alguien habla un idioma que desconozco.

Y Julieta enamorada empezó a mirar a la gente.
Una mujer de pollera gitana se le acercó y le dijo: Vení que te muestro algo. Y la llevó a un teatro, en una calle que es todas las calles. Ahí estaba Daniel mirando, y Julieta lo reconoció…
Pero en ese teatro que es todos los teatros no se habla, solo se mira.
Cuando Julieta y Daniel salieron me contaron que todas las historias son tristes y lindas. Y que de arriba nos aplauden mucho.

 Como decía el viejo, allá está la muerte…

Y digo yo que también anda rondando el amor suicida, que consuela y calma la sed inaguantable de no ver más que máscaras y gritos.
Y la tarde con la lluvia nos despide, porque el cielo aplaude las historias tristes… Desde allá se ve muy lindo dicen.

Yo no sé si creerles…


Alejandro Gonzalo Vera (Dedicado a Brenda Bugallo, por entendedora).

sábado, 9 de noviembre de 2013

Hablando de lo increíble...

No todo lo que digo es cierto, no todo lo que digo es falso. No creo en las verdades incuestionables. Creo que todos somos presos de las circunstancias. Nadie se salva del mambito de jugarse la vida en una mano de poker, ni de la felicidad de entregarle todo a una mina... No me gusta lo que se impone. No creo en el señor, me suena a feudalismo. Muchos rezos me suenan a suplica y no me gusta suplicar. Creo en Dios siempre y cuando no esté en mi contra. Todo es cuestionable, todo es dialogable... No me gusta el insomnio del tipo patético, no me gusta el descanso del tipo satisfecho. Para trascender hay que ser un poco insatisfecho y algo patético. Todos somos actores de lo triste. A todos nos toca o nos tocará saciar la sed de la tumba. La idea es no hacerlo tan pronto... La idea es no seguir a ningún gil inquebrantablemente. Cuando uno le da ese poder a alguien esta frito...