Poesía, relatos y otros cielos

Los cuerpos también sueñanprisiones

Palabras que abren ventanas. Poesía y relatos de Alexx Galeaux para mirar el mundo desde otro cielo.

Perfil artístico
Alexx
Galeaux

Una vida entre palabras y música

Soy Alejandro G Vera y también firmo parte de mi obra como Alexx Galeaux. Escribo poesía y cuentos, canto y encuentro en la guitarra —especialmente en el jazz y el blues— otra manera de contar historias.

  • Escritor
  • Poeta
  • Cuentista
  • Músico
  • Guitarrista
  • Cantante
Obra literaria

Poesía que respira.
Cuentos que permanecen.

Dos territorios de una misma voz: la intensidad breve del poema y el universo abierto de la narración.

01 · POESÍA

Versos para abrir las jaulas

«El amor es un perro que mira al cielo, y de a ratos se rasca —para disimular—»
Leer mi poesía
02 · CUENTOS

Historias de otros mundos

Relatos, personajes y pequeñas puertas hacia aquello que la vida cotidiana no siempre deja ver.

Leer mis cuentos
Guitarra · voz · canciones

Mi música

La música es la continuación de mi escritura por otros medios. Elegí un video o visitá el canal completo.

También en Spotify

Canciones para la noche

Biblioteca del autor

Libros para leer y conservar

Conocé mi obra publicada, recorré mis diferentes universos y encontrá las ediciones disponibles.

Visitá mi espacio de libros o accedé directamente a mi página de autor en Amazon.

Cuaderno abierto

Últimas publicaciones

El blog queda como archivo vivo de poemas, cuentos, novedades y textos recientes.

martes, 25 de agosto de 2026

📚💻 UN CURSO DE HACKING 1, 2 & 3 — La serie para entrar de lleno al mundo de la ciberseguridad

 


¿Querés aprender hacking, pentesting y seguridad informática desde una perspectiva práctica y progresiva? 🔥

La serie “Un curso de hacking”, de Alejandro G Vera, está compuesta por tres volúmenes pensados para quienes quieren construir una base sólida y avanzar paso a paso dentro del mundo del Ethical Hacking.

🧠 Un curso de hacking 1
Los fundamentos. Ideal para comenzar a comprender la lógica, las herramientas y los conceptos esenciales que utiliza un profesional de seguridad.

⚔️ Un curso de hacking 2
El siguiente nivel. Más técnicas, más herramientas y nuevos escenarios para continuar desarrollando tus habilidades.

🔥 Un curso de hacking 3
Profundización y consolidación de conocimientos para quienes quieren seguir creciendo dentro del pentesting y la ciberseguridad.

💻 Una colección especialmente interesante para:

✅ Estudiantes de informática
✅ Trainees y juniors de ciberseguridad
✅ Futuros pentesters
✅ Administradores de sistemas y redes
✅ Programadores interesados en seguridad
✅ Autodidactas que quieren iniciarse en Ethical Hacking
✅ Curiosos que quieren entender cómo piensa un hacker ético

📖 Tres libros. Un recorrido completo. Un objetivo: aprender a pensar como un profesional de la seguridad.

El hacking ético no consiste simplemente en ejecutar herramientas. Se trata de comprender sistemas, analizar vulnerabilidades, interpretar resultados y aprender a detectar fallos antes de que sean aprovechados por atacantes reales.

🚀 Si estás dando tus primeros pasos en cybersecurity o querés seguir ampliando tus conocimientos, esta serie puede convertirse en parte de tu biblioteca técnica.

👉 Conocé la serie “Un curso de hacking” en Amazon:

🔗 https://www.amazon.com/dp/B0HFH7RGTG

⚠️ Contenido orientado al aprendizaje, la investigación y el uso ético y autorizado de la seguridad informática.


domingo, 7 de noviembre de 2021

Nuevo libro: "Sobre hombres tatuados y viejos escritos" Alejandro Gonzalo Vera

 



Hola muchachos y muchachas:

Esta es mi nueva y reluciente novela, "Sobre hombres tatuados y viejos escritos". la novela trata de la locura, el personaje principal experimenta la continuidad del tiempo de un modo caótico, pasando entre las épocas como quien salta de una baldosa a otra. Mucha metáfora, mucha bizarreada. 


Para el final del libro, un ensayo revelador, que viene a explicar todo esto que pasa al principio.


Para leer agarrado de la silla.



Saludos garómpolos!!!


(En venta en amazon.com)


A G V 

lunes, 11 de octubre de 2021

La traición

 



El sueño del amanecer dormido

Aparece descalzo entre las lágrimas

De alguien ausente.

Más allá están los que lo extrañan,

Más cerca de él los que hace tiempo esperan.

 

El mundo, teatro cruel, le ha dado

Una señal de suerte, una hábil bendición

De pájaro y de último vuelo.

Los que saben del mar

Saben que las aves se van a morir en soledad.

 

Fumándose la tarde en un suspiro

Él es prisión y sombra.

Su juventud despierta, acaso

Tempestades, o risas. Da lo mismo.

Ya se hizo tarde, le dice su reloj de sangre.

 

Prepara un puñal, metafórico, una frase;

Se sienta a ver pasar el sol, que se esconde.

Se chupa la realidad de una bocanada,

Se enciende para brillar, aunque no muera nunca.

La vida es cruel, piensa.

 

Y se duerme en el teatro absurdo.

Los niños ya son hombres;

Las mujeres, ancianas.

El cariño que supo distinguir se le hace claro,

Eran burlas. El mundo es gris, todo es farsa.

 

Una mujer debería salvarlo, como siempre.

Pero ya se hace tarde para esperar sentado.

Se prepara la cena, una y mil veces,

Y traiciona a su cuerpo

Con el filo de una hoja de papel. ¿O acaso

 

No es de papel el sueño que soñamos todos?

 

Alejandro G. Vera

lunes, 7 de diciembre de 2020

Cuento: "Por qué cantan los gitanos" de Alejandro G. Vera

 

-Por qué cantan los gitanos-

 



 

                                                                                A Evita Vera, la hermana, la artista…

 

 

En una noche fría de julio, no recuerdo ya el año, salí en busca de algo para tomar, no un bar sino algo para llevar a casa, tal vez una Coca Cola o alguna otra gaseosa. En vez de ir derecho por Gaspar Campos, tomé la ruta secreta que es ir por la calle paralela a Gaspar Campos, rumbo a la estación de José C. Paz. Siempre que visitábamos a la abuela, hace tanto y tan poco a la vez, tomábamos ese camino con mi hermana Eva, camino que es menos ruidoso que la calle principal, y también más florido.

Sabíamos que en una de las casas vivían gitanos, porque casi siempre que pasábamos se escuchaba música flamenca.

Esa noche fría de julio me pareció algo extraño ver tantos autos cerca de la casa de los gitanos. También, como siempre, se escuchaba música. Esa música especial de los gitanos en la que parece que estuvieran llorando, más técnicamente, porque usan cuartos de tonos y la escala menor armónica.

Me acerqué a ver porque la situación se prestaba para eso. Ahí estaban tres gitanos tocando las guitarras, y un cantaor devastando una melodía sin centro, que desgarraba el corazón de tan linda y tan triste.

Uno de los gitanos se me acercó y me invitó a entrar. Me dio una guitarra que al momento de sentirla entre mis manos noté que estaba afinada un semitono bajo. Toquemos dijo, por Don Manuel. Yo toco blues, ya saben los que me conocen, pero tuve la suerte de entrar bien en el tono que tenía la rumba que comenzaron a tocar. Y era una fiesta, increíble como todos hacían palmas, y gritaban y bebían, se abrazaban y lloraban y cantaban, y reían.

Dejé la guitarra a un lado y me acerqué a preguntar a que se debía esta “fiesta”. Le pregunté a una muchacha, nunca supe su nombre, le dije ¿Por qué cantan los gitanos? Y me respondió: Primero pregúntame por qué lloran los gitanos. Perdón, le dije ¿Por qué están llorando ustedes gitanos, a qué se debe esto? Se debe- me contestó- a la muerte de mi padre Don Manuel, murió ayer de tristeza.

¿Cómo sería eso? Pensé, pero no quise preguntar más.

Si eres inteligente, me dijo, vas a entender hoy por qué cantamos los gitanos.

Pregúntame ahora por qué cantan los gitanos, me dijo, con una sonrisa.

 

Bueno, ¿Por qué cantan los gitanos? – le dije- un poco tímido.

Cantamos por la muerte de Don Manuel, mi padre que ayer murió de tristeza. Lloramos por la muerte de mi padre, y cantamos porque no somos nosotros los muertos, nosotros estamos vivos.

Y me dijo entonces entre lágrimas un gran secreto: Aunque la gente se muera, nosotros estamos vivos.

Y escuché los únicos versos que recuerdo de esa noche de esas canciones tan hermosas y tan tristes. Decían algo parecido a esto:

 

“Entrégame lo que pido

Tu corazón destrozado.

Yo a cambio daré encantado

Mi corazón aguerrido.”

 

Cuando salí de la casa entre el tumulto de gente, ya era de día, y los gitanos ya se preparaban para llevarse a Don Manuel, es decir a su cuerpo, a algún lugar secreto donde van a morir las aves, quiero creer. Porque me parece muy injusto que se cubra con tierra una guitarra aunque ya no tenga cuerdas.

 

                                                                            A.G.V.

sábado, 17 de octubre de 2020

-Hacerse el tonto-

 


Todas las personas son escuchadas de una u otra manera por Bramur. ¿No saben quién es Bramur? Bramur es una voz que habita en todas las personas y para bien o para mal conduce cada peldaño de sus (de nuestras) vidas.

¿Por qué nombro a Bramur? La gente no hace otra cosa que nombrarlo. Hoy en el subte, por ejemplo, dos señoras muy coquetas y refinadas hablaban de lo caro que está el kilo de tomates en Recoleta, pero por lo bajo una decía “Está gordísima, ¡qué asco de mujer! ¿No se dará cuenta para dejar de comer?”. No creo que ni siquiera ella supiera que dijo eso. Este es el secreto de todos los magos y farsantes de circo. Escuchar lo que la gente habla por lo bajo.

Nota personal: Cuanto más “normal” se cree la persona, más dominada está por Bramur.

 

Cuando conocí a Patricio, allá por el año dos mil trece en el ingreso a la carrera Analista Programador en la Universidad de José C. Paz, me pareció un buen muchacho. De hecho llegué a pensar que podría ser mi amigo, con el tiempo. Patricio era gracioso y agradable, y nos ayudábamos con las tareas, también con el resto del grupo: Rita, Karen, y Sergio.

 

Todo iba genial hasta que comenzó la carrera. Ya que el curso de ingreso era el mismo para todas las carreras, en Analista Programador solo quedamos Patricio y yo. Rita siguió Administración de empresas, Karen no pudo entrar, Sergio tampoco. Como decía, todo iba genial con Patricio hasta la primera clase de programación. El profesor enseñaba rápido y el que se quedaba se quedaba. Yo tomaba notas y Patricio también. Pero en un momento comenzó a hacerme preguntas molestas del tipo de: “¿Qué dijo? ¿Me repetís lo último?” Etcétera. A lo que yo respondía muy amablemente mostrándole mi apunte o hablándole en voz baja (Bramur).

En la clase de Arquitectura de software noté ya realmente que Patricio tenía un problema. Me molestaba adrede. Lo soporté por unos días. Fue terrible, porque uno no sabe cómo reaccionar ante una conducta así. Porque yo sabía que él me molestaba, pero por otro lado (Bramur) yo sentía que el que estaba mal era yo.

Tenía que atraparlo justo cuando hiciera eso que hacía, para decirle: “¡No me molestes más! ¿Por qué sos malo si yo soy bueno?” (Bramur).

Pasó un mes en el que casi no dormía. En las materias llegaron los primeros parciales, y a pesar de Patricio (muy a pesar de él), me fue bien.

Patricio comenzó a salir con una chica, Bárbara se llamaba, le decíamos Barbie. Parecían llevarse bien. Por unos días Patricio se tranquilizó y llegué a pensar que gracias a Barbie ya no me iba a molestar más. Pensé que ya tenía una mejor distracción.

Pero pasado lo de Patricio llegó lo de Bramur. Cuando el profesor de álgebra dos hablaba, yo lo escuchaba putear por lo bajo, o decir simplemente: “para qué me gasto, a esto no lo van a entender.”

En toda la gente lo notaba. No pensé jamás tener poderes ni nada extraño. Solo sabía que la gente había empezado a hablar por lo bajo, no sabía yo por qué. Pero sí sabía por qué los escuchaba. Los episodios con Patricio me pusieron alerta a todo. Podía estudiar los libros de programación más difíciles y entenderlos de arranque. Era una especie de don, que vino de mala forma pero para bien.

Después de las vacaciones de invierno volvimos a cursar, recuerdo muy bien la primera clase del cuatrimestre porque pasó algo peculiar. Barbie vomitó en la clase. Se levantó llorando y corrió al baño de mujeres. Noté que Patricio decía algo por lo bajo pero estaba lejos como para escucharlo. (Bramur) Tuvimos que salir para que el personal de limpieza entrara a secar el vómito. Al pasar cerca de la mancha de vómito, miré, tal vez por morbo, y noté que entre los restos de comida semi digerida había tres monedas de diez centavos, es decir treinta centavos. (Bramur)

Me dispuse a desentrañar la historia oculta de Barbie y Patricio a como diera lugar. ¿Por qué una chica tan sana y hermosa como Barbie tragaría tres monedas de diez centavos? Es decir treinta centavos. (Bramur)

 

Al día siguiente, y durante la semana entera no vi a Barbie en las materias. Estaba faltando. Pero yo sabía dónde trabajaba. La panadería “El milagro”, ahí estaba ella con su gorrito de panadera y su habitual y hermosa sonrisa. Me reconoció y pareció alegrarse y preocuparse al mismo tiempo.

“¿Qué te pasó Barbie?, contame, podés confiar en mí,” le dije. “Te veo a las nueve en la plaza”, me dijo en un susurro. (Bramur)

La encontré a las nueve en la plaza, parecía una muñeca, muy hermosa. Me contó lo que le pasaba de entrada. “Estoy embarazada de Patricio”, dijo y empezó a  llorar. “Ok, eso lo entiendo - le dije – pero… ¿Por qué te tragaste las tres monedas de diez centavos?”, (treinta centavos, estúpido.) (Bramur).  “No sé cómo contártelo”, me respondió Barbie, y sus palabras parecían aromas de una rosa que se marchita. “¿Vos sabés lo que él hace, no?”. Le respondí asombrado: “Te referís a las bromas”. “No son bromas – dijo Barbie - ¿Sabés que el hermano y el padre de Patricio se suicidaron los dos el mismo día?”

Me quedé helado, no literalmente (Bramur). Sentí que esto tenía sentido, y recordé un episodio en el que yo sí pude atrapar a Patricio molestándome:

En la clase de Algoritmos y programación dos, Patricio me colocó una bolita de papel en mi cuaderno. Cuando me giré la sacó. Me pareció raro pero seguí prestando atención a la clase. Al rato noté que Patricio se movía y lo vi poner la bolita sobre mi cuaderno. Lo había capturado, con eso me bastaba para desecharlo de mi grupo. Pero con Barbie era distinto. ¿Cómo la había hecho tragar treinta centavos? (Bramur).

 

Entonces Barbie me contó lo de Bramur, me dijo que Bramur era una voz que tenemos dentro todos, que nos habla continuamente. Y que algunas personas (los psicópatas) tienen más de un Bramur. Patricio era un psicópata.

 

Esa noche en casa me sentía muy contento, superado. Tenía una aliada. Alguien que también escuchaba la voz susurrante. (Bramur).

 

Al otro día me dispuse a ir a la Universidad pero el colectivo no pasaba, estaba cortada la calle, y tuve que caminar hasta Gaspar Campos, donde tomé el colectivo cincuenta y tres, que vuelve de La Boca.

 

El clima estaba raro camino a la Universidad. Desde la estación se escuchaba pasar a la policía. Llegué lo más cerca que pude. La encontré a Rita, estaba consternada. Me dijo, entre lágrimas: “No Ale, no sabés lo que pasó”, “¿Qué pasó?”, le dije, temiendo y sabiendo que era algo terrible. Me dijo con voz quebrada palabras que jamás olvidaré: “Tu compañera Barbie, llevó un revólver a la UNPAZ y le metió cinco tiros a Patricio” (¡Al muy hijo de puta!) (Bramur).

 

Todas las personas son escuchadas de una u otra manera por Bramur. ¿No saben quién es Bramur? Bramur es una voz que habita en todas las personas y para bien o para mal conduce cada peldaño de sus (de nuestras) vidas.

Patricio murió esa tarde, y de Barbie ya no supe más nada. Dejé la carrera ese año, y procuro no pasar cerca de la estación de José C. Paz, tal vez para evitar escuchar voces, que si existen (yo creo que sí), es mejor no escucharlas, y si alguien nos molesta mucho, es preferible hacerse el tonto… ¿O no?

 

Alejandro G. Vera

sábado, 29 de febrero de 2020

"Recuerdos que mienten un poco" libro Indio Solari Review

Finalmente el Indio sale al teatro del mundo:


Hola gente:

Finalmente leí el libro de El Indio Solari. El libro es un compendio de memorias a modo de entrevistas que tuvo el Indio con Marcelo Figueras. 

En mi infancia recuerdo que cuando salía una mínima noticia de Los redonditos de ricota, todos corríamos a verla. Salía un disco y corríamos a comprarlo. Lo mismo pasa ahora, solo que después de las películas de los fundamentalistas, y Tsunami (para los que no saben hay dos películas que tienen que ver una se llama: "Indio, la película", y la otra "Tsunami un oceano de gente"). 

Retomando después de la aparición del Indio en el teatro del mundo todo cambió. Eso que venía en cuentagotas (escritos de la revista Cerdos & peces por ejemplo), terminó en un libro "Escenas del delito americano" (del que ya hice un post). 

Y ahora (hace ya un tiempo), salió el libro de las memorias del Indio: "Recuerdos que mienten un poco".

El libro recorre la vida entera de Solari, desde la infancia hasta la etapa actual. Está lleno de referencias a libros que el Indio leyó. Me hice una lista y los voy leyendo, como por ejemplo los libros de Gurdjieff, que desconocía, y son como tantos otros libros místicos, apasionantes.

Lo que más me gustó del libro del Indio es, primero: la poética de su forma de hablar, tiene estructuras al hablar que son muy llevaderas. Segundo: Me gustó que devela varios detalles de canciones, el porqué de ciertas frases (que hace tiempo en entrevistas decía nunca iba a contar). Tercero: la amplitud de su relato, abarca toda la carrera, la triste separación de los Redondos, momentos heavy, siempre tomados a modo de chiste. y Cuarto: El descubrimiento del Indio como artífice de su realidad en las letras de sus canciones, en su lírica. 

Todo lo que dicen sus canciones sale de algún lado. Todo tiene un peso social y político, una carga emotiva inigualable.

Para finalizar, (leí dos veces el libro), cabe destacar la escritura y el formato que le dio Marcelo Figueras al libro. Es un libro único, tan esperado por todos nosotros. 

Cumplí con mi cometido? tal vez, 1ro no spoilear el libro. y segundo contagiarles las ganas de leerlo.

Un abrazo Ricoteros y fundamentalistas. Larga vida al Indio Solari!!!


Alejandro G. Vera  

jueves, 6 de junio de 2019

-El arte como utilidad (la profanación del arte en las redes sociales)-


El lenguaje supone un método indicativo de la realidad, para generar un consenso útil entre los actores de un plano de lo real concreto. Y con esto quiero decir que, si digo “vaso”, en un restaurante, espero que se me brinde ese objeto de vidrio, capaz de contener un líquido.
El lenguaje, además de ser indicativo, deíctico (directivo), y tantas otras cosas, es metafórico. Y aquí viene lo interesante. Todo lo dicho es metáfora. Nadie entiende (completamente) a nadie.
Por otro lado tenemos el arte, la belleza del artificio, la inutilidad del arte. ¿Por qué el arte es inútil? Que el arte sea inútil no es algo malo. El arte es observable y genera tantas lecturas como observadores existen.
Y aparece aquí un concepto muy interesante que yo denomino “la causalidad fortuita”. Encontrarle una causa a un hecho que ocurre por casualidad. Hoy en día existe una imperiosa necesidad de sacar dinero de todo lo creado. Históricamente el arte fue atesorada, traficada, y vendida. No me refiero a eso. Hoy en día se busca la utilidad del arte. Pero sobre todas las cosas la utilidad publicitaria. La publicidad como arte. Aquí se confunde la palabra arte con la definición de talento para realizar determinada tarea.
Volviendo al tema del lenguaje, este se torna representante de la conmoción social por el consumo. Ya que todo es metáfora, podemos usar “comodines” para representar algo. Lo que queramos. Por ejemplo, para una publicidad de jabón, se puede usar la historia de un elefante. O (más real) podemos pensar que somos una tribu que consume bebidas “cola” y que esto nos une. Allí aparece la uniformidad de la multitud que ejerce presión para que el individuo forme una fase social. Una portada. Un rostro. Mejor aún: una máscara.
La palabra persona, que antiguamente significaba máscara, toma el sentido metafórico de un modo estricto. Soy la máscara.
¿Y dónde queda el arte? El arte representa a la máscara que quiero mostrar a la sociedad. No el arte que produzco, poca gente produce arte; el arte que consumo.
Y es este tornarse el arte en objeto de consumo una forma de volver moneda a un cuadro (u otra forma de arte). Pero no termina ahí, el cuadro es a su vez la copia digitalizada del mismo, ya que un pintor jamás podría hacer tantas pinturas para ser mostrado en los “living rooms” de la cultura de masas. El arte es profanado por la multiplicidad de espectadores.
La desnudez del arte pasa a ser un burdo show de feria donde están los que leyeron Rayuela, los fanáticos de Sade, los del “wallpaper” de Vincent Van Gogh. Y detrás de esa oscura y profunda máscara se esconde lo real.
¿Qué es lo real? Lo real no se puede nombrar con palabras ni con el silencio (parafraseando a Lao Tsé). El problema es que el arte que profanamos es lo más cerca que estaremos en vida, de conocer lo real.
Cuando uno ve por primera vez a un árbol, ve a un árbol. Cuando lo ve de nuevo, ve a todos los árboles. No así el arte. Cuando uno lee (Por ejemplo) “Sobre héroes y tumbas” lee una cosa, y cuando lo lee de nuevo, la obra es otra. ¿Por qué ocurre esto? Porque si todo es metáfora el arte es super-metafórica, y nuestro lenguaje objeto se enajena al contemplar ahí desnudo, un abismo en el que cabe tanto Dios, como el infierno mismo.
La profanación del arte en las redes sociales, así como en la publicidad, es parte ya de la cultura. Todo lo que conocíamos cambió. Y esto no es algo malo. El universo viaja hacia el cambio. Es por eso que el hombre y la mujer viajan sin saberlo a la muerte de lo viejo, pero pudiendo escapar sin aferrarse a nada.
Autor: Alejandro Gonzalo Vera, UNPAZ 2019

lunes, 25 de septiembre de 2017

"Escenas del delito americano" Review


Hace instantes terminé de leer el nuevo libro del queridísimo Indio Solari, "Escenas del delito americano". Lo primero que quiero destacar es que no se lo puede leer rápido. Cada frase es críptica, el lector está en conflicto con el autor. El Indio parece decir: "releé eso, no es lo que entendiste". Y la "misdirection" que crean los dibujos del genial Serafín hacen imposible lo que dice el prólogo, ese consejo de leer salteado. Por lo menos yo no pude leerlo así. Hace tanto esperaba este libro y por fin salió a la luz. El argumento es casi nulo, las frases tienen una métrica parecida a la de Chuck Palahniuk (Sí, incluso estando escrito en idioma español). El relato es tremendo, parece pasar por el corazón y por el estómago más que por la mente. El Indio oficia de doctor de la mente que nos induce al vómito de un veneno que no sabíamos propio. La narración es muy similar al estilo con el que el Indio escribe sus canciones, aunque no tan fuerte, es decir, no con frases tan marcadas. Tal vez este sea un efecto que planeó él para evitar dejar rincones en los que cobijarse y perder el rumbo caótico del relato. 
Sobre los dibujos, son preciosos, y sobre el papel, es decir la impresión, es un libro para atesorar y creo yo que cuesta ( $ 460 ) mucho menos de lo que vale el papel. Si tuvieron la oportunidad de leer "La venganza será terrible - 30 años", es ese tipo de papel, de altísima calidad. Las ilustraciones , según lo que yo sentí, dejan un espacio para reflexionar sobre cada escrito del libro. Como si uno leyera un pedacito y tuviera que descansar la mente mirando "colgado" un dibujo o un paisaje, que en casi todo el libro está a la derecha (en la página de la derecha).
No creo que sea un libro para todos los seguidores del Indio. No tiene el lenguaje universal de sus canciones. Sí puede ser disfrutado por cualquier lector porque la poética del Indio es universal. A lo que me refiero es a que hay que tener muchas mañas para entender minimamente a dónde apunta cada frase. Tampoco creo haberlo entendido en su totalidad. Ya vendrán nuevas lecturas, esta tarde y así, hasta que el sabor primero de la novedad se vaya y como dice Blake, las puertas de la percepción sean purificadas.

Una última impresión sobre la lectura de este libro es que funciona como incentivo artístico. Apenas terminé de leer me dieron ganas de escribir algo nuevo, algo con el pulso hipnótico que tomaré prestado de Solari. Esa forma de decir las cosas con encanto (como cantando). Cómo si cada palabra fuera una llave para entender que el mundo o es un sueño, o una pesadilla o un infierno, o Dios sabe qué cosa, y que uno está vivo. Ahí leyendo sentí que todo es extraño, a veces terrible, a veces (como este libro) maravilloso.

Una vez más el querido Indio Solari sorprende y emociona con su manera de conpartir una parte de su alma, como el ruiseñor de Oscar Wilde, que canta para que el enamorado tenga su rosa roja. El Indio es ese pájaro que canta para sacarnos de la locura de creernos inmortales, solo para hacernos comprender que finalmente sí lo somos. Y más que nosotros él, Solari, es un escritor inmortal y fantásticamente talentoso.

No se pierdan la lectura de este libro, es mi consejo.

Saludos.


Alejandro G. Vera (Autor de "Sobre durmientes y jugadores", "El placer de los cerdos degollados", "El párpado de Dios"). 


lunes, 24 de julio de 2017

Nota del capitán Mark antes de que se hundiera el bote.

Estimados:

En la tempestad he encontrado amigos, y alegría. Gente en la que confiar. Pero hoy, en esta calma, me siento infinitamente triste; infinitamente solo, y de nuevo triste. Veo que las fechas se repiten. Veo gente que muere, otra que llora. Veo gente que mejora, envejece y muere. Esto es la vida, y el mar. Y me gusta. Pero no sé como hacer para sacar el abismo de mí. Esta oscuridad que me consume día a día. Falta tan poco para llegar a tierra firme, y sin embargo ya no me importa. Mi consejero es sordo, mi vocero es mudo. 
Quisiera despertar en otro lugar, siendo otro. O tal vez no ser nada. Eso a lo que tantos temen, ahora lo deseo.
Me han dejado infinitamente solo y triste, aquí, en la calma. En mi mente ya estoy muerto.
Ojalá no me recuerden como capitán sino como cantante, o poeta. Aunque ahora deteste el arte y todo lo que me ata a este mundo y me impide tirarme por la borda.
Escucho risas, y a diferencia de antes, ya no las siento familiares. En otras épocas sentía que se reían de mí. Ahora ya ni eso. Los siento tan lejanos como las estrellas.
Faltan aún dos semanas para llegar a tierra firme, y presiento en el viento la dureza de un filo que destroza, un filo que separa el alma del cuerpo. Es la muerte.
No sé qué será de mí. 
En realidad sí lo sé. haré como que si no ocurriera nada. Me acercaré a ustedes con mi sonrisa, y no sabrán que ya estoy muerto. Y aunque un día sea feliz, y esta calma pase y venga otra tempestad, esto que siento hoy es eterno. Es una fuerza que desconozco y que me ha herido de muerte.
Guardo en mi corazón sus abrazos y sonrisas y regalo a los entierros todo lo malo que haya conocido. 

No será la tristeza mi verdugo sino la soledad. Me han dejado solo. Tal vez otras empresas los necesitan con más urgencia, pero aún sabiéndolo siento que la alegría no volverá.
El mar está formado por las lágrimas de los muertos, y ahora también por las mías.

Disfruten de este teatro, no hay dos iguales.

Su querido capitán Mark

lunes, 15 de mayo de 2017

Los gatos


-Los gatos-

La soledad de estar enfermo 
y no tener a quién mandar
a comprar galletitas. 
Salvo por la gatita.
Pero ya sabemos como son los gatos,
tienen la impericia de no ser capaces de ir a 
hacerte los mandados y el amor 
suficiente como para pasar la tarde
dormidos sobre uno, con su calor 
que cura y acompaña.
Con su motorcito que significa
que Dios no se olvida aún de uno,
y que está en todas partes.

Alex Galeaux 1973

domingo, 22 de febrero de 2015

El mar y el pasado (De los que ya no soy)

                                         -El mar y el pasado-




                                      El mar, como la muerte, avanzaba sobre Buenos Aires. La gente tenía sed. Algunos morían, riendo como locos (tal era la conmoción que los atacaba). Cuando conocí a Ofelia ella no sabía que me había enamorado de ella apenas la vi. Estaba sentado en la facultad, escribiendo un cuento, o una poesía (como siempre) y sentí que alguien me espiaba. Me hice el tonto. Después de un rato la miré. Los ojos de Ofelia eran como dos cielos, cómo te explico, era como mirar algo sobrenatural. No podía ser tan linda. Su pelo negro lleno de rulos y sus 19 años llenos de historias y de misterios de mujer. Odio la melancolía, ya lo sabés, odio quedar atrapado en los momentos, y poco a poco voy desechando todo lo del pasado, tal vez para que no me arrastre a esa tierra infértil y viciada, pantanosa, donde todo es gris, donde las canciones (y todas las cosas) nos hacen llorar.
                                      En esos días maravillosos (los días de Ofelia), el mar era solo una amenaza. Yo sabía y ella también, que no era bueno que el mar llegara a veces hasta la calle Corrientes. Cuantas veces nos íbamos en bote mirando las vidrieras con Ofelia. Una tarde una ola nos arrastró dos cuadras por Talcahuano. Pero a nadie parecía importarle. El agua extrañamente no entraba a los locales ni a las casas. Los científicos explicaban que era algo normal, por el “ph” del agua y no se que otra cosa de esas que dicen los científicos y uno tiene que aceptar sí o sí. Todo era absurdo.
                                      En la facultad era raro que leyéramos el material de sociología. Yo obviamente lo leía, porque leo todo, pero Ofelia estaba preocupada por asuntos más importantes. Me preocupaban los dibujos que hacía. Casas con ojos, y serpientes. Cosas raras. Tan enamorado estaba.
                                      Lo del mar sí que fue raro. Una tarde el agua se llevó a mi tío Alberto y ya no supimos más de él. Todo era muy raro. Ni los evangelistas decían nada del fin del mundo, del cagazo que teníamos todos. En la tele actualizaban las cifras de gente tragada por el mar. Decían que era gente mala, o que se habían dejado llevar, para escapar del mundo, de las cosas. Yo a veces creía eso también. Que la gente no se moría sino que se dejaba morir.
                                      La última vez que vi a Ofelia llevaba puestos esos jeans dos talles más chicos, y eso que era flaquita, qué fuerte estaba esa piba. Yo había escrito algo especial para ella. De esas cosas reveladoras que se escriben una o dos veces en la vida, y ya sé que en mi vida sólo una. Pero ese día Ofelia no fue a la facultad. Y nunca más fue. Se la llevó el mar.
                                      Lo que nunca entiendo es a dónde se lleva el mar a la gente. Porque no se ahogan. Yo vi llevarse a algunos. Se van contentos o asustados, pero en paz. Yo no pienso dejarme llevar. Te aviso para que vos tampoco dejes que te lleve. Aunque parezca lindo escapar del mundo y de las cosas. Es una mierda. El mundo es lo mejor. Por las cosas sobre todo. A ver… Por ejemplo la música. ¿Sabés si habrá música allá donde se lleva el mar a la gente? Y no me vengas con el canto de las ballenas ni nada de eso. Yo te hablo de Los Beatles, El Indio. ¿Y los libros? ¿Habrá libros? ¿Leerá Ofelia? Le gustaba tanto leer. Tal vez sea por eso y solo por eso que era tan hermosa. Como los tipos esos musculosos que son así de tanto ejercicio. Creo que los ojos de Ofelia eran así de tanto leer.
                                      Cómo ya sabés y te advertí, odio el pasado. Odio la melancolía. Así que esta es la última vez que hablo de Ofelia. No más búsquedas. No más poesías en su nombre. Adiós recuerdos. Porque el pasado está hecho de sombras que cuando se quieren tocar ya no están.
                                      “Y el mar te miente el engrupe de que si vos te dejás llevar vas a tener lo de antes (me decía un viejo un día que me perdí en Flores) pero es verso. Nadie tiene lo de antes nunca más. Y no te pasa a vos solo con Ofelia. Nos pasa a todos. Un día fui a La Boca a mirar el mar, para ver si era verdad lo que decían. Que si te dejás llevar podés volver a lo de antes. Y vi a mi novia. Y se me apareció una tabla flotando y una voz me dijo: sentate y vamos. Pero vi que era triste ser recuerdo. Era más triste ser recuerdo que ser el que recuerda, que ya es mucho.” Todo eso me contó el viejo aquel.
                                      Y por eso me olvido de Ofelia. Es decir elijo olvidarme de ella. Porque está hecha de arena, que es lo que queda cuando se va el mar. No vaya a ser que por seguir al agua termine en un desierto.
                                      El primero de agosto de 2006 el mar empezó a irse. Muchos se arrepentían de no haberse dejado llevar. Para no morir, solo irse. Ser recuerdo en la mente de algún poeta, de alguna madre, de alguna novia. Por eso estoy quemando esto que escribí  para Ofelia aquella vez. El mar sabe por que hace las cosas. Y yo (a veces) también.



                                                   Alejandro G. Vera

viernes, 13 de febrero de 2015

Historias inconexas para la sed de Keyla



Lo del tiempo y de la muerte se olvidó por un rato. Por un rato fueron ella y el cielo, libertad y suspiro. Ofelia camina descalza por la vereda, pidiendo monedas a la gente que pasa. Con la cara más feliz y los ojos más hermosos del mundo, no es difícil que le den unos pesos.
Un hombre, que vuelve del trabajo la ve de lejos. Este hombre, “X”, vive solo. A veces se olvida como hablar con la gente. No obstante, se acerca a Ofelia y balbucea unas palabras que la deslumbran, y Ofelia no es fácil de deslumbrar.
“Ser es ser percibido”, le dice “X”, que (por ya caerme más simpático) llamaremos Damián. Ofelia lo toma de la mano, y lee en las líneas que va escribiendo Dios en analogía con lo que nos ocurre, que Damián es el hombre de su vida.
“Sos hermosa”, le dice Damián, que se ruboriza, que es algo que nos pasa a los humanos cuando no respiramos por un instante (aclaro por si alguna entidad no-humana se encuentra leyendo). “No te merezco”, le dice Ofelia. “Soy poca cosa para vos”. Ofendido, Damián quita su mano de entre las suaves y delicadas manos de la gitana. “Por qué decís eso? No ves que me lastimás?”.
“No entiendo”, dice Ofelia y llora lágrimas dulces, como un oasis para los que se guardan las cosas.
“Que sos hermosa y listo. El mundo no es un laberinto”, le dice Damián, temblando.

Escena 3:
-Me gusta ver cómo crece el pasto…
-Es metira.
-Todo lo que digo te molesta.
-Casi todo.
-Pero me amás.
-Te amo?
-Sino no estarías acá…
-Supongo…

En el desierto:
“De mi sed se nutre tu venganza, sol certero y cálido. Segador y amigo nuestro. De tu luz beben los ángeles y yo, por no serlo, muero…” Últimas palabras de un hombre perdido en el desierto.

Escena 4:
-Qué pensás?
-Nada, siempre ustedes quieren saber qué pensamos.
-Ustedes quién? Qué?
-Vos y el gato.
-Cómo sabés del gato?
-No ves la cara que pone? No lo ves?

Principio:

Habla Damián: “Quisiera encontrarte, con ojos alegres en ninguna parte/ por ser solo esto, se llevan las horas de mi vida el resto./ No quiero más nada, solo una gitana y verla enamorada…”

Ofelia camina por las calles de Buenos Aires, Damián no levanta la vista, ella lo toma de la mano y sabe que es el final.

“Sos vos? Damián?”, dice Ofelia.

“De dónde nos conocemos?”, Damián.

“Alguna vez supe ser sed en tus labios, y vos susurraste mi nombre secreto a las estatuas del Parque Lezama. Alguna vez fui oasis, y jamás me encontraste. Soy cielo constelado para los ojos de un ciego?”, como recitando habla Ofelia, la gitana…

Escena 4:

-Te extraño.
-(nada).
-La extraño.
-(nada).

El tiempo nos devora, en historias de sed y de venganza. Los ojos que contemplan un cielo, jamás vuelven a verlo. Mirame bien Ofelia, no soy yo nunca más. Ahora, para siempre, no soy yo, ya soy otro…


                                               Alejandro G. Vera


domingo, 8 de febrero de 2015

Cap 8 "El amor-motor"

"Sobre Durmientes y Jugadores". Capítulo ocho


“El amor-motor.”




Desde una perspectiva optimista ingenua el amor parece ser
el motor de todas las acciones. Pero es erróneo tomar al amor
mediante una definición unidimensional que solo comprenda lo
grato y lo atinado. El amor como motor puede ser contemplado
desde la concepción de amor “pasional” en el caso de acciones
humanas. Ya sabemos que la palabra pasión proviene de la
palabra padecer. Este amor doliente fue por siglos la base de las
creencias religiosas. Dios vomita a los tibios de su boca, dice la
Biblia, el Dios cristiano es apasionado.
Pero ¿Sirve este paradigma de operatividad apasionada para
funcionar en el mundo real? La pasión como motor del mundo
parece acarrear tanto actos de arrojo como guerras, tanto besos
como puñetazos.
Es preferible concebir al amor como un motor de nuestras
acciones, solo en el caso de que se lo tome como una guía para ser
correctos, aunque lo correcto y lo eficiente no siempre van de la
mano.
Los durmientes perciben al amor como un destello del
despertar del alma, amar es muy parecido a despertar, y tal vez la
sensación sea la misma, pero está claro que el solo amar no
conlleva necesariamente al despertar del alma. El despertar es
saber, y el amor es seguridad.
El amor hace las veces de droga que recrea la seguridad de
que estamos ante la persona adorada, el dios perfecto, la poesía
más hermosa, etc. El verdadero despierto duda incluso del amor
en sí. Tomado como un estadío de pensamiento, el amor
desarrolla poderosas herramientas para actuar y operar en el
teatrum mundi. Hay madres que viven una vida entera de
sacrificios solo por amor a sus hijos. Soldados van a la guerra por
amor a la patria. El amor parece ser un buen motivo para realizar
acciones, pero es un desatino guiarse solo por este sentimiento,
sobre todo en el caso del amor pasional.

El amor-motor parece ser parte del auditorio, parecemos
creer que el auditorio realiza acciones por amor, y ya que hemos
llegado a la conclusión de que el auditorio es la otredad, parece
ser que los otros realizan sus acciones por amor, o todo lo
contrario. Esto nos remite a los pensamientos infantiles donde o
se ama o se odia, pero tal vez la experiencia fenoménica de
fracasar a cualquier escala esté más emparentada con el
desempeño operacional de una persona que con la respuesta
fenoménica del auditorio. No olvidemos que todo lo que
percibimos está iluminado por la luz de nuestra consciencia, el
mundo está hecho a nuestra medida, solo para complacernos, solo
para no despertar.

Alejandro G. Vera

Cap 7 “Cómo enfrentar al auditorio”

"Sobre Durmientes y Jugadores" Capítulo 7




“Cómo enfrentar al auditorio”.


“El auditorio percibe, él es ajeno a mi persona. Sé bien que
yo soy, porque pienso, como Descartes,
Pero sé también que el auditorio es. No se qué es, sólo sé que no
solo yo percibo, sino que también soy percibido.”
Este “Auditorio” parece ser la presencia del otro, vista de un
modo totalitario, los otros son el auditorio, los otros son el otro.
Pero esta creencia en la existencia de una otredad consciente
parece estar emparentada con el concepto de teatrum mundi;
Según esta filosofía los otros son parte del gran espectador. Pero
¿Será ese espectador el motor quieto, o tal vez un Dios dormido, o
un Buda despierto?
Es interesante observar como en esta teoría ego centrista de
la realidad aparece la necesidad de la presencia de otro que mira,
y la importancia que esto conlleva. Realizamos acciones porque
los otros observan. Ese fue el don del fruto del árbol de la ciencia
del bien y del mal, en la antigua historia bíblica, “Serán como
dioses”, dijo la serpiente y entonces Adán y Eva cubrieron sus
sexos. ¿Qué entraña este esconder lo sexual? Esta necesidad de
actuar para el otro no existía antes de que comieran el fruto;
comer el fruto creó la otredad y la noción de desnudez desarrolló
el primer rasgo teatral de aquellos seres: ya tenían vestuario.
El auditorio ve a través de los ojos del otro, que esconden el
gran misterio de cómo somos en realidad, ya que esta unidad
autónoma que es el cuerpo funciona como una consola interactiva
en primera persona, uno no puede apartarse de uno mismo para
percibirse. Nos conocemos a través del reflejo que nos devuelve
el otro, somos lo que el auditorio refleja.
Pero, tal vez esta imposibilidad de percibirnos sea lo que
Platón llamó la prisión del cuerpo. El hombre decide de que
disfrazar la prisión para transformarla en máscara, en persona. En
castellano antiguo prisión significaba cadena. Este esconder la
desnudez quizá sea un esconder las cadenas del ser. Todos
actuamos el papel de no-prisioneros, vergüenza de nuestras

cadenas-desnudez que ocultamos con ropas, de cualquier tipo.
Solo en ocasiones especiales decidimos mostrar nuestras
desnudeces. Los amantes se desnudan, los nudistas pretenden
transgredir la norma, pero solo logran agrandar su prisión,
muestran sus cadenas en lugares autorizados.
El auditorio parece ser la respuesta al misterio de la muerte.
Esta otredad que nos observa es tal vez un reflejo también, tal vez
creamos ser observados, sumidos en un autismo alucinatorio que
nos guía por senderos de sonambulismo. Es necesario definir el
concepto de auditorio una vez más.
El auditorio es la supuesta observación externa de
fenómenos reproducidos por nuestro cuerpo en interacción con
los demás seres, es parte de nuestro no-ser en función del ser del
otro.
¿Cómo se enfrenta esta visión del mundo donde todos son
uno separados de uno mismo? La respuesta es simple:
Actuando.
Este actuar nos permite experimentar con lo real, tal vez no sea
exitoso pero actúo como si lo fuera. Esto es aprendizaje simple.
Se experimenta siendo otras personas, aquí comienza el
simulacro. Ser en función de las circunstancias es actuar. Todo
Jugador debe saber actuar. Tal vez el lector no se imagine como
se logra esta capacidad actoral. Es simple, piense en situaciones
de su vida. ¿Es usted el mismo cuando habla con su jefe que
cuando bromea con sus amigos? ¿Entrar a un comercio y pedir
determinado producto mediante un diálogo prediseñado no es
actuar?
Solo existe una forma de enfrentar al auditorio y es
actuando.


Alejandro G. Vera